Los cuatro retos de la Presidenta reelecta de Brasil

PorLorena Arraiz Rodríguez

Los cuatro retos de la Presidenta reelecta de Brasil

Dilma Rousseff reelectaLuego de una campaña tan negativa como violenta, desde el punto de vista discursivo, entre la candidata a la reelección brasileña, Dilma Rousseff y su contrincante, Aécio Neves, la presidenta fue elegida para un segundo periodo con apenas el 51% de los votos, lo que hace saltar a la vista el descontento general del pueblo brasileño en relación a la gestión de quien fuera la primera presidenta mujer del Gigante de América.

Luego de este resultado electoral tan cerrado, Dilma Rousseff tiene varios desafíos para poder recuperar la popularidad que ostentó otrora gracias a sus programas sociales con los que logró sacar a más de 30 millones de brasileños de la pobreza. El primer reto es de carácter político y tiene que ver con la necesidad que tiene el país entero de reconciliación tras la fractura sufrida entre los ciudadanos y los partidos, luego de que la campaña de la segunda vuelta se centrara en puntapiés y golpes bajos propinados por ambos candidatos. La decepción que han sufrido los seguidores de Rousseff dadas sus políticas públicas ineficientes, ha contribuido fuertemente a la desafección que hoy caracteriza al pueblo brasileño y es Dilma quien tiene ahora la responsabilidad política y moral de reunificar a su país.

Y ella lo tiene claro, al menos desde el punto de vista discursivo, pues ha dicho en su alocución después de haber ganado, que uno de los retos principales de su mandato es recuperar la paz para todos los brasileños. “Paz y diálogo, pero sobre todo, diálogo”. Un diálogo, claro está, entre las clases políticas del país y también –sin duda- diálogo entre ciudadanos y gobierno.

El segundo desafío al que se enfrenta la Mandataria es de índole económico, pues el modelo estatista y hasta paternalista que ha empleado Rousseff, al parecer no ha surtido los mejores resultados en cuanto a la inversión extranjera y la empresa privada. La Presidenta está llamada a combatir la inflación que va en subida y a tomar decisiones poco populares, como una inminente devaluación de la moneda local, que le permita retomar las riendas económicas del país.

En tercer lugar, Rousseff debe generar políticas públicas más eficientes en términos de educación, sobre todo, que le permitan recuperar a su propia gente y tomar en cuenta a la otra mitad del país que claramente está en desacuerdo con su política de gobierno. Es necesario recordar que esos 30 millones de brasileños que accedieron a la clase media gracias a los planes sociales de Rousseff, han obtenido lo básico y ahora reclaman mejoras sustanciales y calidad en los servicios públicos, más trabajo de infraestructura, sanidad y transporte.

Por último, la representante del Partido de los Trabajadores (PT) tiene un reto complicado en términos de relaciones internacionales, pues debe encontrar la manera de que su modelo de “La Patria Grande”, que exalta las relaciones con Mercosur y la Celac, pueda retomar una relaciones comerciales fructíferas con Estados Unidos y la Unión Europea o, de lo contrario, las consecuencias económicas –lejos de ayudarla en su popularidad- perjudicarán su imagen ante el 49% del país y, por supuesto, ante la Comunidad Internacional.

En definitiva, Rousseff ha recibido el país de manos de ella misma. Posición difícil donde la autocrítica es siempre bien vista y será necesario que aplique la palabra más repetida durante toda la campaña, tanto por opositores como por los propios oficialistas: Cambio. La Reforma Fiscal y el escándalo de Petrobras tienen también su papel primordial.

Habrá que esperar cuáles son las prioridades de la reelecta presidenta brasileña, quien asumirá su cargo el próximo 01 de enero de 2015.

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Lorena Arraiz Rodríguez administrator

Consultora en Estrategias de Comunicación Política y Empresarial en Iberoamérica.

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