El mesianismo de PODEMOS

PorLorena Arraiz Rodríguez

El mesianismo de PODEMOS

PODEMOS

Pablo Iglesias, Secretario General de PODEMOS

Corrupción bipartidista por igual, desencanto de los ciudadanos por la política y desesperación ante la crisis son algunos de los ingredientes del caldo de cultivo que ha permitido que la gente deje de pensar en azul o rojo y se piense optar por el violeta (que ¿casualmente? Surge de la mezcla de los dos colores primarios mencionados).

El nuevo partido político PODEMOS llegó a la palestra pública luego de ganar cinco escaños en el Parlamento Europeo, el pasado 25 de mayo de 2014. Pablo Iglesias, un líder carismático que ha sabido captar la desafección política de los españoles, se ha aprovechado del descontento general de la península ibérica, para hacerse un lugar.

Una clara tendencia populista y mesiánica.

Tengamos en cuenta que el populismo, de lo primero que se ocupa es de crear o reforzar una ya existente desconfianza en las instituciones. Eso bien lo ha sabido hacer Podemos, valiéndose de la actual crisis de corrupción española. Además, el líder populista aprovecha la vulnerabilidad de la sociedad –producto de su desesperación por una mejor calidad de vida- para ofrecer una solución inmediata a los problemas, esto no es otra cosa que el mesianismo latinoamericano del otro lado del charco.

El populismo es un atajo para llegar al poder y, en ocasiones, para permanecer en él. Pero ese atajo se caracteriza por la manipulación de emociones, pasiones e ideales de la sociedad vulnerada por la crisis económica y la desesperación por salir de ella. De este modo, el líder populista busca –y por lo general encuentra- la manera de jugar con esa necesidad para establecer su manera de pensar y manejar los recursos a su antojo a fin de lograr los votos  que desea. Son movimientos pasionales que carecen de raciocinio y coherencia. El voto no es racional, es completamente pasional y se basa en la ignorancia del fondo y la manipulación de la forma.

Una de las premisas discursivas de PODEMOS ha sido hacer creer a los ciudadanos que están mal porque alguien más está bien, porque alguien les quitó lo que les pertenece; que no tienen oportunidades de progreso porque unos pocos, elitistas, oligarcas y corruptos, se han hecho con el poder y las riquezas de toda España y ahora llama a la gente a “defender lo suyo” y él promete velar por esa defensa, a cambio de llegar al poder. Pero las promesas no son hechos y, en este caso, no hay manera de que lo sean.

Artículo publicado en: ViceVersa, en el marco de la VI Cumbre Mundial de Comunicación Política.

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Lorena Arraiz Rodríguez administrator

Consultora en Estrategias de Comunicación Política y Empresarial en Iberoamérica.

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