Ecuador paraliza sus protestas frente a visita del Papa Latino

PorLorena Arraiz Rodríguez

Ecuador paraliza sus protestas frente a visita del Papa Latino

QUIT07- QUITO (ECUADOR), 5/07/2015.- El papa Francisco (2i) es recibido por el presidente de Ecuador, Rafael Correa (d), a su llegada hoy, domingo 5 de julio de 2015, a Quito, capital de Ecuador, en la primera parada en su gira latinoamericana, que lo llevará también a Bolivia y Paraguay. El avión en el que viaja el papa, un Airbus A330-200 de la compañía Alitalia, aterrizó a las 14.44 hora local (19.44 GMT) en el aeropuerto internacional "Mariscal Sucre". EFE/Jose Jacome Rivera

QUIT07- QUITO (ECUADOR), 5/07/2015.- El papa Francisco (2i) es recibido por el presidente de Ecuador, Rafael Correa (d), a su llegada hoy, domingo 5 de julio de 2015, a Quito, capital de Ecuador, en la primera parada en su gira latinoamericana, que lo llevará también a Bolivia y Paraguay. El avión en el que viaja el papa, un Airbus A330-200 de la compañía Alitalia, aterrizó a las 14.44 hora local (19.44 GMT) en el aeropuerto internacional “Mariscal Sucre”. EFE/Jose Jacome Rivera

Desde aquel 13 de marzo de 2013, los latinoamericanos creyentes y practicantes de la Fe Católica, sienten tener un representante en El Vaticano. Pero no uno cualquiera, sino el mismo “representante de Dios en la Tierra y es ese sentimiento el que ha hecho que hoy, dos años después, en esta visita a “La Patria Grande Latinoamericana”, los ecuatorianos (primeros en recibir al pontífice, luego toca Bolivia y Paraguay), pararan un poco sus protestas civiles y democráticas a ver si la intersección divina de Francisco hace lo que Correa no ha podido: Calmar al pueblo.

Con un 45% de desaprobación (CEDATOS), el mandatario andino, Rafael Correa, tiene ya un mes enfrentando manifestaciones de sus ciudadanos, lanzados a la calle en contra de los intentos por gravar las herencias y la plusvalía extraordinaria de bienes inmuebles (acciones de calle que lograron que Correa retirara temporalmente estos proyectos de Ley).

Pero el discurso actual del Gobierno ecuatoriano es que hay paz social y el coro de ese discurso está en los versos de una canción: “somos más, somos todos”, que ahora dice “somos paz, somos todos”. El mensaje para los opositores, que han pedido en redes sociales abuchear al presidente en los actos masivos, es que no hagan quedar mal al país. “Si buscan hacerle daño al presidente, le harán daño a la patria”, dijo Correa la semana pasada durante la entrega de viviendas sociales en Quito. “Creo que la inmensa mayoría del país, el pueblo católico, rechazará cualquier intento de politización de la venida del papa Francisco”.

Cuando comenzaron las protestas por los nuevos impuestos, la secretaría de Comunicación inició una campaña de gigantografías y vallas en las que exponía los mensajes del Papa, como por ejemplo, aquel donde el Pontífice aprobaba la redistribución de la riqueza, argumento principal para los nuevos impuestos. La Conferencia Episcopal tuvo que hacer una rueda de prensa para pedir que no se politizara la imagen del Papa. El presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) y arzobispo de Quito, Fausto Trávez, dijo que la visita “es para cultivar las virtudes de la gente y no para politizar su presencia”.

Mientras tanto, la población ecuatoriana sigue esperanzada en que la visita del papa pueda traer verdadera paz al país y no la paz inventada del Gobierno andino. Y que esta visita papal no se convierta en un impulso para la imagen del Presidente como líder regional, dejando a un lado los verdaderos problemas de la sociedad ecuatoriana. Después de todo, Correa es el líder de la revolución Ciudadana, ¿no?

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Lorena Arraiz Rodríguez administrator

Consultora en Estrategias de Comunicación Política y Empresarial en Iberoamérica.

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